Aventura

Vivirán en vano los hombres, por más que lleven una existencia segura y llena de comodidades si dejan que en sus almas muera el espíritu de aventura.

Para éstos no cabe la realización de mayores progresos que les permitan calar en las entrañas de la naturaleza y del espíritu. Vivirán cual ganado bien cebado y no morirán mejor.

La mitad del hechizo de escalar montañas ha nacido en visiones previas a esta práctica, visiones de algo misterioso, remoto, inaccesible, y en todos los demás planos de nuestra vida, – en esa ansia de explorar – se realiza la visión, de aventurarse lejos y llegar un poco más allá.

Lo único que justifica la esperanza del hombre de gozar la vida en toda su plenitud; esto es: desplegar y colmar las facultades de su alma. Este espíritu emprendedor no debe permitirse que muera, si el verdadero camino y fin del hombre no ha de verse traicionado por un general aletargamiento de la voluntad y privación de objetivos.

Y si el precio que debemos pagar para mantener vivo en el mundo ese dinámico espíritu de aventura, tiene que ser a veces la pérdida de nuestra vida corporal ¿Qué importa? Será una pérdida para buen fin.
A los que nos suceden legamos el testamento de nuestra libre voluntad.

W. M. Murray
De la conquista del Everest

Amar

Si amas sin evocar el amor como respuesta, es decir, si no eres capaz, mediante la manifestación de ti mismo como hombre amante, de convertirte en persona amada, tu amor es impotente y una desgracia.
Erich Fromm

Hoy

Cada semana tiene dos días de los que no tendría que preocuparme.
Uno es el AYER, con sus fallas: pasó para siempre, y nada puedo hacer para recuperarlo.
El otro es MAÑANA, con sus temores y adversidades; también está fuera de mi contralor.
Me queda, entonces, solamente el HOY; y cualquiera puede manejar un día.
Es cuando le agrego las derrotas y angustias del AYER y del MAÑANA, cuando me deprimo y me siento derrotado antes de comenzar a vivirlo.
Juan XXIII

Encuentro

…Pero lo que es seguro es que el andar, el buscar y el encontrarse, de algún modo forman parte de los enigmas del Eros. No hay duda de que no son tan sólo nuestros actos los que nos empujan hacia adelante por el camino sinuoso, sino que hay algo que nos atrae, que en cierta manera nos espera, siempre enmascarado. En nuestro marchar hacia adelante hay siempre algo de anhelo amoroso, de la curiosidad del amor. Aún cuando andemos buscando la soledad del bosque, o el silencio de las cumbres, o una playa desierta sobre la que el mar con leve susurro muere en una franja plateada. Siempre hay algo muy dulce que se mezcla a los encuentros solitarios, aunque sólo se trate del encuentro con un árbol erguido o con un animal del bosque, que se detiene, sin ruido y que nos fija, con su mirada, desde la sombra. Entreveo que no es el abrazo sino el encuentro lo más decisivo y los más genuino de la pantomima erótica. En momento alguno es lo sensual más espiritual y lo espiritual más sensual que en el encuentro…

…El encuentro promete más que lo que da el abrazo. Parece pertenecer, si oso expresarme así, a un orden superior de las cosas, el mismo que hace moverse a las estrellas y que fructifica los pensamientos…

Hugo von Hofmannsthal, Wege und Begegnungen. Reclam. Stuttgart, 1967, pp. 27-28.
Citado en El hombre como encuentro, de Juan Rof Carballo, (1973).

Fe

Dios ha dado a cada época su forma de conciencia de la fe. Si nosotros quisiéramos volver románticamente a la sencillez, a la irrefleja intensidad y plenitud de la la conciencia apostólica de la fe, pararíamos en un atavismo histórico. Tenemos que poseer la misma plenitud pero de otra manera.

Karl Rahner